
- ¿Cuantos diseñadores nos acompañan hoy? (Los diseñadores que se encuentran entre la audiencia levantan la mano).
- y ¿Cuantos diseñadores que nos acompañan hoy quisieron ser odontólogos?
Con ésta secuencia de preguntas, normalmente abro las conferencias donde la audiencia es muy joven, ésto con el fin de crear ese pequeño momento de reflexión. En muchos casos, la audiencia se ríe pero luego de las risas queda la pregunta dando vueltas en la mente de quien no está viviendo la vida que desea o de quien, como dice un comercial, se encuentra “en el lugar equivocado”. ¿Estamos en esa bolsa?
Frecuentemente, cuando en charlas, conferencias o en el día a día, me pongo frente a empresarios, periodistas, creativos o jóvenes universitarios, surgen preguntas similares a la anteriormente formuladas que siempre llevan a un mismo camino y éste a la palabra: pasión.
Pero, ¿qué es la pasión? ¿donde está? ¿cómo se adquiere?
Para continuar llenando de literatura la vida, la definición fácilmente puede encontrarse en Wikipedia, pero el ejemplo y la práctica saca de las sombras los “misterios” y los muestra como realmente son, por lo tanto saquemos esa mujer linda de la oscuridad, que nos muestre el rostro:
- Un blogger que tiene un empleo X, que alterna trabajando 30 horas semanales o más produciendo contenidos para su blog y sabiendo que ésta actividad no le genera un peso, lo continúa haciendo porque “lo necesita”.
- Un joven universitario, estudiante de ingeniería de sistemas, que reside en un pequeño pueblo a 1 hora en bus de la ciudad donde está su universidad, que no tiene computador y debe llegar todos los días a buscar en dónde hacer sus trabajos y prácticas de una carrera que exige una intensidad horaria importante frente a un equipo de cómputo.
- Una emprendedora mujer, que viaja veititantas horas en bus desde un lugar alejado con una idea de negocio atravezada entre su mente y su corazón para presentarla ante un jurado, quien le da 10 minutos para exponer su proyecto y luego, hacer 20 horas de viaje más.
- Un ilustrador que despierta a las 3 de la mañana exaltado por un sueño, saca papel y lápiz, boceta sus ideas y vuelve a dormir.
- Un niño de 8 años a quien le preguntan ¿qué vas a ser cuando grande? Respondiendo a la pregunta: médico. Niño que vive a las afueras de la ciudad y debe salir para el colegio a las cinco de la madrugada caminando descalzo por entre cafetales, con su morral al hombro, soñando. Años después despacha desde un consultorio en el centro de la ciudad.
¿Que hay en ellos que los hace distintos, especiales?
Son el fiel reflejo de lo que es la pasión y cómo ésta influye en la vida de las personas. Pero cuando hablo de pasión, no hago referencia al entusiasmo que es tan vaporoso como el vaho en el cristal de una ventana. Hablo de un sentimiento que nace en las entrañas mismas y se aferra a ellas con tal fuerza que lleva la mente a lugares inimaginados, dota a la voluntad de un escudo a prueba de balas, hace que la vida tenga muchos sentidos y, sobre todo, la llena de ellos.
Los grandes creadores, grandes personas, aquellos que construyen historias, que halan la vida y el mundo para su lado, quienes construyen grandes obras, grandes proyectos, grandes compañías, ellos, son recipientes que rebosan de pasión.
Y es preocupante ver cómo jóvenes en universidades, agencias, la calle, viven desposeídos, alienados, llenos de vida y vacíos de pasión, cargando el gran poder que da la juventud, poder de soñar, soñar, soñar, soñar, hacer, hacer, hacer y hacer casi sin cansarse. No tiene lógica estar sentado 10 semestres en aulas donde se habla de econometría, finanzas, estadística y, llegar a casa a sacar punta a los lápices y dibujar, no tiene sentido no tener la ganas para hacer eso que se ama tanto.
Hace algún tiempo, un aquitecto amigo, profesor universitario me decía: el tema con los jóvenes no tiene nada que ver con lo que usted menciona (refiriéndose a inquietudes que había expresado) sino a algo muy simple de decir pero no se qué tan complejo de abordar: “los jóvenes creen que nunca morirán, creen que son inmortales (highlanders)”.
Pues bien, quien lo ha vivido en carne propia sabe a qué me refiero y a lo que me voy a referir y, muy seguramente, en nuestro pequeño / gran mundo de la creatividad, publicidad, diseño, marketing, los casos afloran por montones porque las sensibilidades que se mueven allí pululan como el polen en primavera. Esto es, estar cerca, compartir, trabajar, hablar, convivir con gente apasionada.
Estos personajes no están pensando en si me pagan horas extras, cuanto gana el de al lado o cómo ganar doscientos mil más, están pensando en vaciarse para volver a llenarse porque al ser recipientes cargados de pasión, sentimiento atómico o nuclear, altamente volátil, deben explotar para volver a cargarse. Están conectados a una fuente inagotable de ideas, de energía, de sueños, de visiones, de vida. Tienen 10, 20 o 90 años pero no envejecen, siguen vigentes y vivos, conscientes de estarlo.
Las personas y las marcas apasionadas son imanes que enganchan y, normalmente lo hacen de forma instantánea, con solo tener un primer contacto, una única experiencia, odio o amor a primera vista. A esas marcas y a esas personas les brillan los ojos cuando “hablan”, el tiempo en su compañía se pasa volando, “son contagiosos”, invitan a la acción.
El mundo, éste mundo, lo mueven los apasionados que no son pocos pero no son tantos como debiera.
A través del presente texto invito a quien lo lee a renunciar a los sueños de otros y vivir los propios como si tuviera 10 años.
- Carlos Cortés -


No sé hasta donde pueda ser posible todo esto.
La mayoría de los relatos que aparecen son de personas que están “en camino a”, y no “dentro de”. Me refiero a que el estimulo a convertirse en X cosa (el bloggero en el más visitado, el niño en ingeniero, la mujer en gerente, el otro niño en médico, etc.) es lo que en el fondo te hace moverte, pero una vez que estás ahí???
Estar sentado frente a tu pantalla 8-9 horas diarias generando iteraciones de procesos mentales aburre a cualquiera a la larga o al menos vuelve un poco mecánica tu respuesta frente a las necesidades que se te plantean, además de modificar absolutamente tus objetivos.
Yo creo que para que el ejemplo fuera de verdad impactante, sería al revés.
Cuantos de los que están aquí son odontólogos. Cuántos querían ser diseñadores?
O sea, estar en una charla de diseño, siendo odontólogo, por el simple cosquilleo de satisfacción que causa el llenar tu curiosidad, ganas, impulsos, etc. sería asombroso.
En el fondo a lo que voy es que lo que mueve al mundo es la pasión de todas esas cosas que están en el entretiempo. Al menos yo soy un convencido de ello. Algo así como “diversifícate, eres más de lo que crees”.
Bueno el artículo en todo caso.
Saludos!
Comparto ambas opiniones, tanto la de Neurotoxine como la de Carlos Cortés, pero siento que se ha ido un poco al extremo. Es evidente que cuando estamos “diversificando” nuestra actividad diaria se carga de energía y de aliento la mente y el espíritu… Siendo así me viene la misma pregunta que se hace Neurotoxine, cuándo estás ahí qué?
Si no siente verdadera pasión por levantarte todos los días (no es bueno madrugar) y hacer lo que haces…definitivamente pienso que no estás en tu cuento. Conozco odontólogos e ingenieros que hablan con la misma o más pasión de su oficio (aunque parezca rutinario no lo es) como lo haría un diseñador o un artista.
Como dicen varias abuelas en mi país “al que le gusta le sabe” y a algunas personas les “sabe” tanto que hasta puede vivir de lo que les gusta.
Nada mejor que dejarse cautivar por corazones y mentes apasionados. Dejarse cautivar por la pasión que definitivamente mueve al mundo.
Gracias por el comentario, Neurotoxine. El artículo, como todo, puede tener la lectura que la persona que se pone frente, desea darle. La tuya es realmente positiva. Nuevamente, Gracias por compartir tu opinión.
Ana María. Me encantó tu comentario y comparto plenamente tu opinión y visión de las cosas. Un abrazo desde Pereira, Colombia.
Gracias. A lo mejor sonaba un poco negativo lo que dije pero me refería a que yo disfruto mucho diseñando, me encanta, pero disfruto aún más cuando diseño lo que quiero, me captas la idea? O sea, mientras diseño el sitio que estoy ahciendo ahora estoy haciendo una caratula para el disco de mi grupo de música. No sé como explicarlo. Me refiero a que todos podemos tener ese feeling ultra agradable de hacer lo que me gusta ( o lo que quiero) hasta que alguien te dice “todo ok, pero a mi me gusta el verde así que cambia ese color por verde”) que seguro al ingeniero no le pasa porque es ingeniero, a diferencia a que diseñadores parece que todo el mundo fuera uno. Por eso en mi caso la diversificación es inherente. Pero diversificación dentro de lo mismo.
Es como difícil hablar de ello porque seguramente hay muchas cosas que te apasionan. Y no creo que pongas la misma pasión cuando haces un botón que cuando haces la gráfica corporativa de una marca internacional.
Así como el ingeniero debe encontrar una lata sacar la cuenta para pagar los impuestos de fin de mes ( por eso contratan a un contador) y sin embargo disfruta mucho cuando el proyecto involucra cálculos gigantes.
En ocasiones son los equipos de trabajo, en ocasiones el lugar donde trabajas, en ocasiones los proyectos, en ocasiones son los detalles. Yo creo que la pasión es la capacidad de poder re-enamorarse constantemente de distintos ángulos de algo que te gusta.
Bueno, no creo que se entienda mucho, pero en cierto sentido sí estoy de acuerdo con Ana María y Carlos.
Gracias por el artículo, hace rato no leía algo que me devolviera la pasión de comentar. JEJEJE.
Neurotoxine. Me alegra que se genere la posibilidad de hablar y de expresar nuestros puntos de vista, al igual que me gusta tu definición de pasión porque me conecto perfectamente con ella. Llevo 16 años trabajando con creativos, ingenieros, diseñadores, gente del medio, y he entendido en el día a día que todos tenemos “activadores de la creatividad” (algo así como una chispa que enciende o detona), todos tenemos talentos (el motor) y la creatividad (electricidad). Esta última, puede canalizarse de muchas maneras y soy consciente que la monotonía puede “apagar la fuente de energía” en ciertos individuos. Pero considero que la pasión está por encima de todo, la pasión es como el alma, está sobre la piel, está sobre la mente. La pasión hace que logremos en el día a día superar obstáculos por ese gran amor hacia lo que hacemos, la pasión no se apaga jamás (a quien le llegue a suceder… está muerto en vida) porque es a prueba de fuego, de agua, a prueba de todo.
Los casos que propongo, simplemente muestran que la pasión motiva a superar obstáculos. Pero ¿para que? Es simple, para ser felices haciendo lo que nos gusta.
Tengo la certeza de que sería un cajero de banco infelíz, con sueldo fijo, pero infeliz. Por el contrario, a si no tenga para el bus, tengo la certeza que soy un creativo con un mundo redondo y colorido, con esperanza, sueños y ganas.
Neurotixine, de acuerdo totalmente. Ese “cambieme, bajeme, pongame” de algunos clientes, amigos… en fin, hace que no se sienta la misma pasión por lo que se hace y se sientan ganas de diversificar diseñando, creando, haciendo nuevas cosas.
Un abrazo