Ya pasó muy poco desde que los iPhone 17 Pro y Pro Max salieron a la calle, y los reclamos por rayones y pintura descascarada no tardaron en hacer ruido. ¿La respuesta de Apple? Básicamente, hacerse los locos. Pareciera que en Cupertino están ni ahí con acusar recibo de las críticas al diseño y no tienen planes de arreglar este condoro para la generación que viene, los esperados 18 Pro y 18 Pro Max. Todo el drama pasa por la durabilidad del color que le aplican al aluminio de la carcasa mediante anodizado. En las zonas con bordes más afilados, como el módulo de la cámara, la pintura salta con mirarla y el metal se raya con demasiada facilidad. Para empeorar el panorama, varios usuarios que compraron el tono “Cosmic Orange” reportaron que sus equipos se terminaron destiñendo hasta quedar de un color tirando para rosado. Según el filtrador chino Fixed Focus Digital en Weibo —un tipo que ya le ha achuntado bastantes veces en el pasado— Apple va a seguir encabezando exactamente el mismo enfoque de diseño para la línea Pro del iPhone 18.
Lo cuático de todo esto es cómo la manzana mordida procesa las quejas. Para la empresa, que se te pele un teléfono de gama altísima clasifica como “desgaste normal” por uso. Tampoco es que nos pille de sorpresa, porque es un cuento viejo: los que tienen o tuvieron un MacBook Air o Pro en colores oscuros, o el Apple Watch de aluminio en versión “Negro diamante”, cachan perfecto que con el tiempo la pintura se suelta o cambia de tono. En el fondo, Apple asume que a los compradores estas pifias estéticas no les quitan el sueño o que, por lo menos, no da para un escándalo masivo. Siendo súper justos, anodizar capas de metal tan finas es una pega complicadísima hasta para el fabricante más obsesivo con la calidad, pero si la técnica se queda corta, quizás la movida lógica era buscar por el lado de otros materiales. Hay que acordarse de que Apple venía usando titanio y justo con los 17 Pro pegaron el volantazo de vuelta al aluminio para tratar de matar de una vez los problemas de sobrecalentamiento.
Para más remate, la paleta de colores filtrada para los iPhone 18 Pro y 18 Pro Max parece estar fríamente calculada para que estos problemas se noten todavía más. En vez de irse a la segura con tonos claros, la marca apostaría por un gris oscuro (“Dark Gray”), plata, un azul claro que en los renders se ve bastante profundo y un tono llamado “Dark Cherry”. Esta especie de cereza oscura, a medio camino entre un violeta profundo y un rojo, pinta para ser el color estrella o “Signature Color” de la temporada, quitándole el puesto al polémico naranja cósmico.
Toda esta línea Pro debería ver la luz en septiembre, compartiendo escenario con el rumoreadísimo iPhone Ultra plegable. Pero si creían que el calendario de lanzamientos estaba escrito en piedra, afírmense, porque la cosa se pone enredada y los tiempos tradicionales de Apple se van a las pailas.
El mismo insider, Fixed Focus Digital, soltó que el modelo estándar del iPhone 18 no va a salir en septiembre junto al resto de su generación. Apple tendría pensado patear su lanzamiento para la primavera de 2027, presentándolo en un evento paralelo donde también veríamos un segundo iPhone Air y un equipo de entrada bautizado como 18e. Y ojo, que este iPhone 18 base vendría con una buena tijereta en las especificaciones técnicas: un procesador derechamente recortado, una pantalla más barata de producir y menos memoria RAM.
Atrás de este atraso hay una jugada comercial que es de manual. Apple quiere que toda la atención del mercado asiático se concentre en el actual iPhone 17 durante el “Día del Soltero” que se celebra en noviembre. Ese evento en China es una locura de ventas impulsada por los descuentos, y tradicionalmente es la fecha donde la gente revienta las tarjetas comprando celulares nuevos. Al retrasar de forma proactiva el iPhone 18 más accesible, la marca obliga al consumidor a mirar hacia la generación anterior. Como el modelo 18 estándar iba a tener que salir medio capado de hardware de todas formas por las limitaciones de memoria y costos, Apple prefiere darle todo el tiraje a la producción en masa del iPhone 17. Esto les permite bajar violentamente los costos operativos y comerse una tajada más grande del mercado. Es una movida maestra para los balances financieros de la compañía, aunque para el usuario de a pie signifique quedarse esperando meses por un teléfono que de todas formas llegará con la potencia a medias.







Leave a Reply