No se nos ha ido ni siquiera enero y Xiaomi ya tiró toda la carne a la parrilla para pelear el liderazgo en la gama media. Primero golpearon la mesa con la serie Redmi Note 14, donde el Pro+ se robó las miradas, y ahora repiten la jugada con la familia POCO X7. Aquí es donde entra el POCO X7 Pro, el buque insignia de esta línea que busca recuperar ese título que varias veces le hemos dado a sus antecesores: el rey indiscutible de la relación calidad-precio.
Aunque en el papel uno podría pensar que es una evolución piola o menor respecto al X6 Pro, tras usarlo intensivamente por varios días, el veredicto cambia. Hay mejoras sustanciales que justifican ponerlo bajo la lupa en nuestra mesa de análisis.
Un diseño que engaña (para bien)
Si Xiaomi le pasara este equipo a alguien que cacha del tema, pero tapando el logo de “POCO”, igual lo reconocería al tiro. Tiene ese ADN inconfundible de la submarca. La unidad que probamos es la de color negro y, aunque está construida en plástico, logra una imitación de cristal tan bien lograda que te hace dudar. Se siente premium al tacto, firme. Además, sus laterales rectos ayudan a que no se resbale, lo que se agradece considerando que es un celular grande, de 16 centímetros de alto.
Eso sí, no todo es perfecto. Apenas lo sacas de la caja te das cuenta de que la parte trasera es un imán para las huellas. Da lo mismo si tienes las manos impecables, se va a manchar igual. Si bien no es tan dramático como en los gama alta de vidrio real, molesta lo suficiente como para querer ponerle una funda de inmediato, lo que lamentablemente tapa el diseño.
Por suerte, en la caja viene una carcasa de TPU. No es la más rígida del mundo, pero cumple la pega para protegerlo mientras buscas otra. Un detalle no menor es que cuesta un poco encajarla y los bordes superiores apenas sobresalen de la pantalla, así que ojo con las caídas frontales. De todas formas, se agradece que sigan incluyendo accesorios básicos, algo que otras marcas ya olvidaron.
Pantalla: Brillo de sobra para el verano
Si tuviera que definir la pantalla con una sola palabra, sería “brillante”. Estamos hablando de un panel AMOLED con resolución 1,5K que es un lujo para consumir contenido multimedia. Los colores se ven increíbles, y aunque personalmente me gustan un poco más saturados, esto se puede calibrar en los ajustes sin problemas.
Lo que realmente marca la diferencia aquí no son los 120 Hz, que ya son el estándar, sino la potencia lumínica. Xiaomi dio un salto cuántico: pasamos de los 1.800 nits del modelo anterior a un pico de 3.200 nits. Ojo, que esto es para contenido HDR y momentos puntuales, pero el brillo alto sostenido llega a los 1.400 nits. Nos tocaron días nublados durante la prueba, pero cuando salió el sol, la pantalla se comportó de maravilla. Para ver notificaciones urgentes o mandar un mensaje rápido en la calle, esta pantalla apaña increíble.
Potencia bruta y autonomía
Bajo el capó, el equipo no se queda corto. Monta un procesador MediaTek Dimensity 8400 Ultra acompañado de una batería gigante de 6.000 mAh. Esto, sumado a la carga rápida de 90 W, asegura que no vas a quedar botado a mitad del día. Es esa combinación de batería grande y carga rápida lo que muchos usuarios valoran por sobre otras características más llamativas.
La revolución silenciosa del software: HyperOS y SOTA
Pero no todo es hardware en esta vida. Uno de los puntos más altos y quizás menos comentados viene por el lado del sistema operativo. La implementación técnica de HyperOS trae consigo una tecnología llamada SOTA, que cambia radicalmente la arquitectura de recepción de datos del sistema.
¿Qué significa esto en español? Que el sistema operativo se divide en capas modulares. Esto permite reemplazar o corregir archivos críticos en segundo plano sin bloquear el uso del celular. Olvídense del modelo antiguo donde había que reiniciar el equipo y entrar en modo de recuperación para aplicar cambios importantes. Con SOTA, la mayor parte del trabajo se hace “en silencio”.
Uno puede seguir usando aplicaciones, navegando por internet o haciendo llamadas mientras el sistema se actualiza por debajo. Ni te enteras del cambio hasta que el proceso finaliza de forma inmediata. Es una mejora en la calidad de vida del usuario que hace que el mantenimiento del software sea mucho menos intrusivo que antes.











