Samsung sigue moviendo las piezas en el mercado actual, combinando hardware de punta con mejoras de software en todo su catálogo. Por un lado, llevamos unas buenas semanas probando a fondo su plegable estrella. Por el otro, la marca ya está puliendo los detalles de su próxima interfaz operativa para el resto de sus equipos.
Un mes con el celular plegable más popular
Llevamos ya un mes usando el Galaxy Z Flip 6, la sexta generación del dispositivo que prácticamente popularizó esta categoría. Si bien hace unos años corrían solos en la pista, hoy tienen harta competencia. El diseño mantiene esa esencia que lo hizo tan cotizado, especialmente entre creadores de contenido. Al cerrarlo, queda de un tamaño súper compacto que cabe en cualquier bolsillo, siendo una alternativa ideal para quienes priorizan andar ligeros sin sacrificar una pantalla de buen tamaño.
Al abrir el equipo nos topamos con un panel Dynamic AMOLED 2X de 6,7 pulgadas con tasa de refresco de 120 Hz. Es una pantalla que en el papel promete bastante y en la práctica cumple, notándose una mejora evidente al usarla bajo la luz del sol. El pliegue del medio sigue siendo visible. Era algo esperable y, para ser sinceros, te acostumbras rápido a ignorarlo, aunque sigue siendo ese pequeño detalle que rompe la ilusión de tener una superficie completamente lisa. Lo que sí transmite mucha más confianza es la bisagra. Se siente más firme, y según Samsung, aguanta más de 400.000 pliegues. Tienes celular para más de cinco años tranquilamente.
Pantalla externa y un rendimiento que no se queda atrás
El salto más notorio de esta generación es la pantalla exterior Super AMOLED de 3,4 pulgadas. Ahora sí es una herramienta realmente funcional. Permite usar aplicaciones como WhatsApp, Google Maps o YouTube sin la necesidad de andar abriendo el teléfono a cada rato, lo que ayuda bastante en el día a día para no depender siempre del panel interior.
Por dentro, el motor a cargo es el Snapdragon 8 Gen 3 for Galaxy, exactamente el mismo procesador que le da vida al Galaxy S24. Vuela. Durante los días de prueba demostró ser rápido y muy eficiente. La multitarea funciona impecable y el celular no se ralentiza ni siquiera cuando le exiges con varias aplicaciones abiertas simultáneamente en el modo Flex.
Llama la atención lo bien que está integrada la inteligencia artificial para procesar las fotografías. Y menos mal que es así, porque los lentes no son los más punteros de la marca. Gracias a este chip de Qualcomm, las imágenes logran salir mucho más nítidas y detalladas, sobre todo cuando falta luz en el ambiente.
Cámaras y batería: los apartados que quedan al debe
Justamente en el apartado fotográfico es donde el equipo flaquea un poco. A pesar del salto a un sensor principal de 50 megapíxeles, sumado a un ultra gran angular de 12 MP y la cámara frontal de 10 MP, los resultados están un escalón más abajo de lo que uno exige en la gama alta. No es que saque malas fotos. Sin embargo, al compararlas con las de un Galaxy S24 Ultra o cualquier otro equipo premium, la diferencia salta a la vista. El modo Flex es genial para sacarse selfies de alta calidad aprovechando el lente principal, pero al fotografiar paisajes o de noche, se nota bastante la falta de estabilización óptica (OIS) en el gran angular y un zoom óptico de 2x que está ahí casi por cumplir.
Con la autonomía ocurre algo parecido. La batería de 4.000 mAh te aguanta la jornada si le das un uso normal. El problema viene si eres de los que pasa pegado a la pantalla interna; ahí los números se quedan cortos. Con uso moderado llegas al final del día, pero si abres y cierras el dispositivo constantemente o exprimes la pantalla externa, te va a pedir enchufe antes de la noche. La carga rápida de 25W te saca del apuro en poco más de una hora, aunque para ser un celular de este precio, es una velocidad que ya se va sintiendo algo mezquina. Al final, pagas por un formato innovador, sacrificando algo de potencia fotográfica.
El software avanza: novedades en camino para el Galaxy S23 FE
Mientras el hardware de los plegables se consolida en el mercado, la compañía surcoreana sigue afinando su ecosistema operativo. Recientemente, liberaron en su país natal la segunda actualización beta de One UI 8.5, basada en Android 16 QPR2. Esta versión llega primero a los usuarios del Galaxy S23 FE en Corea del Sur.
El paquete de firmware, terminado en la versión ZZDP, viene a solucionar varios errores molestos reportados por la comunidad. Entre las mejoras, arreglaron ese problema donde la pantalla se iba a negro o se demoraba demasiado en cargar al recibir una llamada en ciertas condiciones. También solucionaron las fallas del sensor de proximidad, los pantallazos verdes que aparecían de la nada al grabar video en 4K HDR con algunas aplicaciones y los repentinos cortes de conexión del Bluetooth. Para rematar, sumaron una nueva función de alerta de privacidad y corrigieron los problemas de la pantalla táctil que ocurrían después de usar las herramientas de accesibilidad.









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